¿Has visto esas habitaciones de niños como salidas de cuentos de hadas?, con camas al nivel del suelo en forma de casita, libros de historias y un sin fin de objetos para crear desde la imaginación.

¡Son de ensueño!, pero más allá de su valor estético, sabías que…

¡No han sido diseñados al azar, ni por arquitectos inspirados en revistas de decoración!

Es posible crear estos ambientes, utilizando metodología Montessori. El método fue creado hace más de un siglo, por la pedagoga italiana María Montessori, quien se ocupaba de promover en niños de grupos minoritarios y en situaciones de guerra, el desarrollo de la independencia y la exploración auténtica de sus talentos conforme a su etapa de desarrollo.

Para esta labor, diseñó ambientes estructurados, donde los límites no interfirieran con la libertad creativa, tomando como premisa, la creencia de que el niño es capaz de dirigir su proceso de aprendizaje siendo acompañado y no condicionado por sus educadores.

Suena fascinante verdad, vamos entonces a revisar algunas recomendaciones que puedes incorporar en tu hogar para aplicar el método Montessori 

En primer lugar, requieres saber que cualquier adaptación que realices debe ajustarse al tamaño y las necesidades del niño según su etapa de desarrollo, respetando su libertad de movimiento y fomentando la independencia funcional. Para esto, te sugerimos crear los siguientes espacios en su habitación:

  • Espacio de descanso:  colocar una cama o colchón al nivel del suelo a una altura tan baja que el niño pueda subir y bajar de ella con facilidad y sin riesgo de accidentes. Este espacio debe tener pocos elementos, a fines de que sea fácil para el niño ordenar su cama.
  • Espacio de lectura: Puedes promover el hábito de la lectura, colocando estantes de cuentos a su altura que faciliten acceder libremente al libro de su interés e ir a manipularlo en un espacio cómodo, que incluya algún elemento como: alfombras, tepees, o un pequeño sofá.
  • Área de juegos: Es importante que se dispongan en un estante a su altura, donde los materiales estén visibles y preferiblemente dispuestos en secciones o en pequeñas cajas que faciliten el acceso a los mismos y la correcta organización de estos posterior a su uso. Recomendamos identificar las cajas con stickers o dibujos guías que permitan al niño reconocer fácilmente el contenido y clasificar los materiales al momento de guardarlos. En la filosofía Montessori, suelen utilizarse materiales en madera, tela o texturas, que estimulan mayormente los sentidos de los niños y favorecen una experiencia de aprendizaje más enriquecedora.
  • Espacio para crear: Dispón una mesita y sillas a la altura del niño que le estimule a pintar, comer y realizar sus actividades creativas con comodidad, adicionalmente puedes incorporar una mini pizarra con elementos como: tizas, colores o letras magnéticas.
  • Involucra al niño en las actividades del hogar, promueve el uso de  utensilios que puedan ser manipulados por el niño según su edad, invítale a participar en tareas como: riego de plantas, elaboración de recetas y organización y limpieza de espacios.
  • Para promover su independencia: En el cuarto del niño, coloca estantes de ropa y zapateras a su altura, anímale a guardar su vestimenta y seleccionarla al momento de vestirse.

Recuerda siempre que: 

«Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo»

«El niño, guiado por su maestro interior,

es capaz de trabajar infatigablemente para construir al hombre»

María Montessori

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